¿El club 50-100?

¿El club 50-100?


“Una vez que no puedes batear más jonrones o ponchar más bateadores, créeme: Se olvidan de ti”.
Eric Davis estaba hablando con los integrantes del equipo de béisbol de la Universidad del Norte de Colorado después de un evento caritativo organizado el mes pasado en Greeley, Colorado.
Luego de dirigirse a unas pocas centenas de personas como parte del programa anual, en el que han participado beisbolistas que han ido al Juego de Estrellas y miembros del Salón de la Fama, managers y directivos de equipo desde su creación en 1989, el otrora jardinero de 59 años estaba compartiendo con los jugadores de UNC parte de lo que aprendió durante una carrera de 21 años en el béisbol profesional, incluyendo 17 campañas en las Grandes Ligas.
Davis no estaba sugiriendo, de ninguna manera, que buscar una carrera en el béisbol era algo malo, o que no valía el esfuerzo. Al contrario: estaba advirtiéndole a los jóvenes sobre los peligros de permitir que sean otros los que dicten sus legados.
“La vida se trata de capítulos”, les dijo. “¿Cuántos de ustedes jugaron en Pequeñas Ligas? Ese capítulo se acabó. ¿En la preparatoria? Ese capítulo terminó. Este es su capítulo ahora. Ustedes son los responsables de lo que van a escribir”.
Davis sabe algo sobre capítulos. Escribió muchos, y tuvo que pasar la página tras muchos episodios de adversidad, de lesiones que se robaron mucho de lo que pudo terminar siendo una de las más grandes carreras en la historia del béisbol, pasando por una enfermedad que puso en riesgo su vida mientras todavía estaba jugando.
A través de todos esos pasajes, Davis aprendió algo: no puedes dejar que otras personas definan la palabra éxito para ti.
“Esas son cosas para ustedes”, dijo Davis después del evento, respondiendo a una pregunta sobre lo que hubiese podido pasar si se hubiese mantenido saludable a lo largo de su carrera en MLB.
“La gente se queda fijada en lamentos”, continuó. “Si tu dices, ‘Hombre, no terminaste siendo como Willie Mays’, eso es cosa tuya. Eso no es asunto mío”.
Davis no mencionó el nombre de Mays arbitrariamente.
Cuando los Rojos lo tomaron en la octava ronda del draft directamente de la secundaria Los Angeles Fremont High School en 1980, Davis estaba dotado con una serie de atributos atléticos rara vez vistos incluso en jugadores de cinco herramientas. Su combinación de poder y velocidad era asombrosa y las comparaciones con Mays rápidamente se convirtieron en un asunto común.
Eso es mucha presión para un jugador joven tratando de labrarse su propio camino. ¿Cómo hace alguien en esa posición para poder manejar todo eso?
“No lo haces”, dijo Davis. “Es una falta de respeto a Willie. Y dije eso en la radio. Siempre pensé que era una falta de respeto a Willie. Yo era apenas un bebé”.
La producción de Davis luego de que se convirtiera en profesional sólo sirvieron para añadirle gasolina a las comparaciones. En 430 juegos de ligas menores entre 1980 y 1985, tuvo un OPS de .907 con 78 jonrones y 213 bases robadas, sobreponiéndose a un arranque lento para dejar a todos en la organización de los Rojos maravillados con sus increíbles habilidades.
Aunque hizo su debut en la Gran Carpa en 1984, no fue hasta 1986 que Davis se convirtió en un pelotero de todos los días para Cincinnati. Y luego empezó a hacer cosas que gente que había pasado toda su vida en el juego nunca habían visto antes.
“Estaba mirando unos videos de Hank Aaron en sus inicios el otro día”, dijo el receptor y miembro del Salón de la Fama, Johnny Bench, en 1987. “Eric tiene la misma fuerza, la habilidad para crear cosas de último segundo con su bate”.
“Era el paquete completo”, destacó el compañero y mentor de Davis, Dave Parker, “no había nadie en cualquier liga capaz de igualar a Eric Davis”.
El primer piloto de Davis, Pete Rose, lo describió de manera breve y concisa:
“Puede hacer lo que quiera vestido con un uniforme de béisbol”, expresó el rey del hit.
Ha habido 40 jugadores en la historia de MLB que han disparado 30 o más jonrones y estafado 30 o más bases en la misma campaña. Hay cuatro miembros del club 40-40: el cubano José Canseco (1988), Barry Bonds (1996), Alex Rodríguez (1998) y el dominicano Alfonso Soriano (2006).
Nadie ha inaugurado el club 50-50. Pero si alguien iba en camino a lograr dicha hazaña sin precedente, era Davis. De no haber sido por las lesiones, “Eric el Rojo” bien pudo haberse convertido en el primer pelotero en la historia de la Gran Carpa en conectar 50 o más cuadrangulares y robarse 50 o más bases en la misma temporada.
Eric Davis triples for cycle.
En un trecho de 162 juegos del 18 de junio de 1986 al 10 de julio de 1987, Davis tuvo una línea de bateo de .307/.405/.629 con 49 jonrones y 93 bases robadas. Si modificamos las fechas un poco, del 8 de junio de 1986 al 27 de junio de 1987, Davis disparó 46 vuelacercas y se estafó 99 almohadillas. Es el único jugador en la historia de MLB en tener esos números en un período de 162 partidos. Una mezcla de los dos períodos equivale a 49 estacazos y 99 estafas.
¿El club 50-50? Qué tal el de 50-100
“Cambié la dinámica de cómo era visto”, manifestó Davis. “Porque Bonds y Griffey y esos muchachos, ellos no hicieron lo que yo hice”.
Davis tiene razón. Ni hablar del club 50-50 – incluso si tomáramos cada trecho de 162 juegos en la carrera de Bonds en el que conectó por lo menos 40 cuadrangulares y se robó al menos 40 bases, su total de cuadrangulares más alto fue de 51, pero su cifra de bases robadas quedó en 44. Griffey nunca se estafó más de 30 bases en cualquier período de 162 compromisos.
De hecho, Bonds, el mejor jugador de posición en los 90 desde el punto de vista de su WAR según Baseball Reference (80.2) antes de reescribir los libros de récords a principios de este siglo, podría haber adoptado mucho de su estilo de Davis.
“Yo fui quien le compré a Barry su arete”, aseguró Davis. “El diamante con una cruz colgando, es lo que yo usaba. Todo lo que él hacía es porque me estaba imitando. Los zapatos altos, todo eso”.
Davis no estaba tratando de fanfarronear. Simplemente deseaba resaltarlo como un hecho. Él sabe que no llegó a convertirse en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Pero por un período de tiempo, podría haber sido el mejor jugador de posición y el más completo de todo el béisbol.
Hemos mencionado a Bonds y Griffey, los mejores toleteros de su era. Pero para verdaderamente entender lo que Davis hizo de 1986-87, tendremos que ver a otro legendario jugador de su era: Rickey Henderson.
El líder de bases robadas de todos los tiempos impuso una marca con 130 estafas en 1982, y sus 1,406 robos de por vida lo convirtieron fácilmente en el mejor robador de bases en la historia de este deporte. Pero para poner algo más de contexto alrededor de las 99 estafas de Davis de junio de 1986 a junio de 1987, consideremos que Henderson nunca se robó más de 93 almohadillas en cualquier trecho de 162 partidos de 1986-87.
Davis iba en camino a la grandeza. Tenía 25 años de edad y estaba acumulando números nunca antes vistos. Por un momento, “Eric el Rojo” era una combinación de Aaron y Henderson como jugador.
Luego, todo comenzó a desmoronarse.
El 4 de septiembre de 1987, Davis se lastimó las costillas al estrellarse contra el muro de ladrillos en las praderas del Wrigley Field tratando de realizar una atrapada. Fue apenas uno de varios ejemplos de su tremenda defensa en el bosque central

,Davis es uno de apenas 16 jugadores en la historia de MLB en batear al menos 250 cuadrangulares (282) y con al menos 300 estafadas (349). Pero el elemento de “qué hubiera pasado si…” siempre nos obliga a pensar si hubiera llegado a estar en una clase aparte si no hubiera estado plagado por lesiones durante su carrera.

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